domingo, 21 de marzo de 2010

27-02 (Segunda parte)

Ya han pasado 3 semanas del terremoto... y aunque en mi bloger anterior no mencioné este tema, creo que debo escribirlo para no olvidarlo jamás...

Charlando con mi amiga Marcela y concluyendo respecto de nuestras experiencias, dimos con que en aquellas situaciones extremas, donde tu vida es la que está en peligro afloran los sentimientos más egoístas del ser humano. No tengo autorización para contar lo que ella me habló, pero si puedo contar lo que a mi me sucedió.
Durante el terremoto, sólo me preocupé por mi y mi hijo. No pensé en nadie más... no pensé en mi hermana, en mi mamá, en mi papá...y cuando fui a buscar a mi hermana a su casa... ella estaba muy mal y sólo repetía que teníamos que ir a ver a mi mamá..., dentro de toda su angustia ella rogaba por mi mamá y yo dentro de la mía sólo atiné a decirle: "Mary, primero preocupate por ti y tus niños, por los que estamos aquí..."...
Después, cuando fui con Alex a buscar a la Lety, mi prima... íbamos en mi auto por Cumming y un tipo parado en medio de la calle me hacía señas y no sé por qué... paré... El tipo me pide que lo lleve al hospital San Juan de Dios, el que está en Chacabuco... y le digo que se suba... en el camino nos cuenta que su mujer se había tirado del piso 9 de un edificio en Brasil con San Pablo y que la habían llevado al hospital y él había dio a la casa a buscar lo documentos pero que nadie había querido llevarlo... a lo que yo le respondí... "claro po!!... con el olor a copete que anday, obvio que los pacos no te van a llevar..."...
Nos contó que ellos vivían juntos, que ella tenia una hija de 12 años, pero que no soportó el terremoto y se tiró...
En el minuto, me sorprendió su relato, pero la verdad es que no le dí mucha vola y pasó a ser una anécdota más dentro de toda la situación.
Los días siguientes, ya más tranquilos todos y escuchando las experiencias, sentimientos y sufrimiento de todos, incluyendo a mi hermana con sus tres niños en su casa, Alex en su departamento del piso 18 y mi amiga Marcela en su departamento del piso 4, todas experiencias más traumáticas que la mía, me puse a pensar que para todos aquellos que pensaron que morirían no es tan absurdo pensar que tirarse por la ventana haya sido una muy mala idea.
La desesperación que sintieron, la angustia de pensar en morirse, la ira de no poder hacer nada más que esperar a que todo se venga encima, demás que te hace pensar dentro de las pocas opciones que te quedan en una que al menos sea más drástica, más rápida que tener que bancarte esos 2 minutos de incertidumbre, de terror, de pánico extremo...
Personalmente nunca pensé que moriría... y nunca pensé que alguien de mi familia moriría...por lo tanto no llegué a ese punto donde te entregas sin dar la pelea, donde prefieres que todo sea rápido y sin sufrimiento...
y me acuerdo de ese pobre tipo que llevé en mi auto, en su mujer, en el terror medular que tuvo que haber sentido que no pensó ni en su hija... y que optó por tirarse por la ventana...

Perdón por lo que voy a decir, pero además de la ira y el amor, el egoismo es unos de los sentimientos más enceguesedores del ser humano. Ella fue egoísta con su hija, pero fiel consigo misma, yo fui egoísta, pero fiel a lo que más amo en este mundo...
Como dicen, bastaron 2 minutos para restregarnos en la cara los insignificante que somos, bastaron 2 minutos para que lo mejor y lo peor nos revolviera la guata. Tal vez fui egoísta con mis seres queridos, y sin embargo, ayudé a un desconocido... Tal vez debí haber ido a ver a mi mamá antes de mi prima y ese desconocido... pero qué le voy a hacer... soy humana... y es lo que hay!...

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